Un estudiante se queda encerrado fuera de su piso y tiene que llamar a un cerrajero. Cuando el profesional abre la puerta, entablan conversación. El cerrajero, un hombre casado y atractivo, encuentra al estudiante muy sexy y comienza a coquetear con él. La química es instantánea y mutua. El estudiante lo invita ansiosamente a entrar y el cerrajero acepta con entusiasmo. Lo que comienza como una charla informal se convierte rápidamente en acción apasionada. Ambos hombres están claramente atraídos el uno por el otro y exploran sus deseos con emoción y placer recíproco.