Viktor Rom entra en Berlin Dark, el club de cruising donde reinan el calor y la lujuria. Se encuentra con la mirada de Leandro, impaciente, arqueada, listo para ser follado.
No hubo palabras. Viktor le hizo girar, le bajó los pantalones, escupió en su gran polla y se la metió hasta los cojones. Leandro se aferró a los barrotes, gimiendo de placer mientras Viktor lo machacaba con virilidad, profundo, implacable.
El sudor goteaba, la piel abofeteaba. Leandro quería más