Los papeles están claros: como sumisa, te sometes a tu amo y dejas que él decida lo que te ocurre. Siente las ataduras alrededor de tus muñecas. Escucha el ruido metálico de las cadenas que te disciplinan. Y siente las poderosas manos de tu Dom sobre tu cuerpo. Tu culo, tus pelotas y tu polla palpitante le pertenecen.